Una vez, tuvimos que hacer escala en Bangkok y entre la escala y el retraso del otro vuelo pasamos 6 u 8 horas en el aeropuerto, ¡interminables!. Claro que hicimos de todo, compramos, comimos, bebimos....... y por supuesto nos aburrimos ¡con tanto tiempo!!!! pero tambien tuvimos una experiencia que cuando lo pienso me parece surrealista:  tomar un masaje, pues si!, alli había una sala alargada con un escaparate que daba uno de los halls del aeropuerto con sillones/camillas (híbrido entre el sillon de los hospitales que se reclinan un poco y una camilla de masaje) alineados a lo largo de la sala donde tu te tumbabas, con ropa ¡por supuesto!, pues los masajes eran de cabeza, cuello, pies y manos y por el modico precio de 500 pesetas de las de antes, te entretenian una media hora.

¿Os imaginais a 10 0 12 personas tumbaditas en sus camillas, todas en fila codo con codo, con la thailandesa de turno masajeandote la cabeza o los pies, y los otros tan aburridos como tu, mirando a través del cristal aquel espectáculo?

Surrealista o desesperación.