« Itaca | Inicio | Bebiendo espero... »
2 comentarios
Escribe un comentario
« Itaca | Inicio | Bebiendo espero... »
« Itaca | Inicio | Bebiendo espero... »
« Itaca | Inicio | Bebiendo espero... »
Copyright © 2008 - SALA DE ESPERA - es un blog hospedado en La Coctelera con el tema Diario
Es curioso, los aeropuertos, ese mundo paralelo, donde el diseño está pensado hasta el mas ínfimo detalle, donde las tiendas, luces, pasillos, aseos, carritos, bancos, etc ... parecen tomar dimensión, desde las páginas de revistas de tendencias a la tridimensionalidad real, y aún así notamos que algo no es real del todo.
No deja de ser chocante lo difícil que resulta comer de manera razonablemente buena en un aeropuerto.
Cualquier opción caliente pasa por hamburguesa o perrito con patatas fritas.
Es en este espacio de acero, cristal y epoxi, donde cualquier embutido de ibérico adquiere el sabor, la textura y el color de estos materiales.
Puede que a la vista resulten exquisitos, pero una vez degustados parece que estemos comiendo parte del mobiliario, quizá también esto suceda por el injustificado precio de las consumiciones, así como por el trato vacío de todo sentimiento del personal de restauración, las únicas personas a los que el tránsito continuo de viajeros, tan diferentes y curiosos a veces, deja totalmente indiferentes ...
Pero de todas maneras, el paso por un aeropuerto produce siempre una emoción y un vértigo que hace que todo esto quede en un segundo plano, solapado por el ansia de escapar, de llegar, de comenzar algo nuevo en otro lugar.
A mí me encanta esperar en los aeropuertos, sobre todo si para llegar allí he tenido que correr y tirar de una maleta por una ciudad enorme y que apenas conozco... Todo para llegar a tiempo o para no tener que esperar una cola interminable!
Aunque claro, las esperas se viven de manera muy diferente dependiendo de si vas sola o acompañada. Si vas sola, nada como comprar un arsenal de revistas o aprovechar para terminar el libro más gordo que tengas. Y entre lectura y lectura, observas a la gente. No creo que haya muchos más sitios en el mundo en el que te puedas cruzar con más gente! Y cada una de ellas, con una historia y una vida que te puedes inventar! Divertidísimo observar peleas, conversaciones, reencuentros... En fin, una gozada. Sobre todo porque hay que irse con tanta antelación al aeropuerto... Hay que buscar entretenimientos!
Y si vas acompañada... Bueno, corres el riesgo de perder el vuelo! Mi hermana y yo esta Navidad estábamos en Gatwick con una hora y media de antelación y cuando nos dimos cuenta, con tanto desayuno en Eat y tanta charla, nos quedaban apenas 10 minutos para que el avión despegase! Por supuesto la hora de embarque había pasado de sobra...Y tuvimos que correr hasta quedarnos sin respiración y llegar a la puerta de embarque que, POR SUPUESTO, estaba en la otra punta!!! Fuimos las últimas en subir y a la azafata le faltó escupirnos...
Casi nos ahogamos, pero no por la carrera, sino por el ataque de risa...