Resulta curioso las cosas que se nos pueden ocurrir cuando tienes el suficiente tiempo para aburrirte y no demasiado para desarrollar una actividad que precise una buena dosis de concentración. Yo, por ejemplo,en la sala de espera de los aeropuertos me entretengo observando a la gente, unas veces juego a acertar cual es el destino al que van, si estamos en una zona donde se juntan varias puertas de salida, me pongo a pensar a que se dedica prfesionalmente, segun su ropa o aspecto y así le voy haciendo el perfil. Y vosotros que haceis?

Yo, personalmente he hecho de todo lo imaginable en una sala de espera. Tengo la suerte de poder decir que llevo viajando solo en avión desde los 8 años; lo cual me ha permitido experimentar las salas de espera tanto solo como acompañado en varias fases de mi vida: desde niño hasta padre.
Jugar, leer, correr, dormir, charlar,... Pero en definitiva la más extendida de todas; el Vayerismo. Ver como parejas se aman o discuten, niños incansables y desesperados saltando de acá para allá: padres más desesperados que los niños; adolescentes en viaje de fin de curso; es el recurso más a mano, sólo hay que dejar la mente en blanco y observar.
A partir de aquí se abre un infinito mundo de posibilidades, podemos jugar a lo que queramos: podemos intentar adivinar lo que les depara el futuro o qué llevan a cuestas de su pasado, podemos ponerles nombres y apellidos, ¿será su amante?, sus hijos y su marido no le dejan vivir ¡pobre que ojeras tiene! (si al menos se cuidara un poco).......