Cuando tenía 3 años murió John Lennon. Fue la primera vez que alguien "cercano" dejaba este mundo. Me quedé impactada. Fui consciente de que la vida no era para siempre, que había un umbral oscuro y misterioso al que tendría que pasar un día. La vida no era más que una sala de espera a otra parte...
Esta mañana mi hija de 4 ha oído en las noticias que Michael Jackson había muerto. No sabía quien era, pero se ha quedado un poco extrañada. Me ha dicho: Mamá, yo no quiero que la gente se muera nunca. En su cara me he visto reflejada hace 29 años. Todo se repite, es el eterno retorno. Quizás sea el único consuelo, pensar que aunque tengamos que tomar un avión cuyo destino desconocemos se quedan otros para continuar con lo que hemos empezado, o por lo menos para recordarnos.
Una vez, tuvimos que hacer escala en Bangkok y entre la escala y el retraso del otro vuelo pasamos 6 u 8 horas en el aeropuerto, ¡interminables!. Claro que hicimos de todo, compramos, comimos, bebimos....... y por supuesto nos aburrimos ¡con tanto tiempo!!!! pero tambien tuvimos una experiencia que cuando lo pienso me parece surrealista: tomar un masaje, pues si!, alli había una sala alargada con un escaparate que daba uno de los halls del aeropuerto con sillones/camillas (híbrido entre el sillon de los hospitales que se reclinan un poco y una camilla de masaje) alineados a lo largo de la sala donde tu te tumbabas, con ropa ¡por supuesto!, pues los masajes eran de cabeza, cuello, pies y manos y por el modico precio de 500 pesetas de las de antes, te entretenian una media hora.
¿Os imaginais a 10 0 12 personas tumbaditas en sus camillas, todas en fila codo con codo, con la thailandesa de turno masajeandote la cabeza o los pies, y los otros tan aburridos como tu, mirando a través del cristal aquel espectáculo?
Surrealista o desesperación.
Victoria Adams??? madre mia. Para mí lo más impresionante fue una anécdota en el aeropuerto Charles de Gaulle. Llegaba tarde corriendo como una loca. Me pararon para quitarme las botas y justo a la vez que yo le ordenaron lo mismo a un chico bastante zarrapastroso que iba a mi lado. era el hijo de los Mónaco (creo que se llama Andrea) la verdad es que me pareció muy gracioso. Hubo un momento de conexión porque nos miramos con cara de "hay que ver que pesados se ponen y yo con agujeros en los calcetines" .
Desde entonces me parece un chico simpático. Luego he visto a deportistas, cantantes, periodistas...siempre con mucho peor aspecto que en la pantalla. Creo que Andrea me pareció el mejor. Me divierte lo chungo que puede llegar a ser.
Ella puede permitirse viajar de esta guisa.

A ver si ahora, va a ser que los edificios de los aeropuertos tienen vida propia, y podrían ser estaciones terrestres en las que se desarrollase un tipo de vida futura a la que nos tengamos que adaptar para sobrevivir................
Que pena! Julio Verne diría más que yo de todo esto.
Sabías que en los aeropuertos vive gente continuamente????????????
Hay personas que han hecho de los edificios de los aeropuertos su lugar de residencia, a ellos no se les puede llamar "sin techo", pues lo tienen y bien alto y grande, pero su forma de vida es como la de los vagabundos............. Y es que la vida de los aeropuertos es como la de las ciudades, cambiante, dependiendo si es de día o de noche, habeis tenido, a veces, esa sensación de soledad y tristeza que produce la ciudad cuando se vacia de gente o despues de un evento multitudinario, pues yo tengo la misma sensación en los aeropuertos cuando estoy en la sala de espera porque tengo que coger un avión a una hora muy de madrugada, que no se sabe si vas o si vuelves, que es tan diferente para el que vuelve de "marcha" o para el que sale a dar el primer paseo de la manaña.
Una vez me junte con Victoria Beckhan, a las 5 de la madrugada cogiendo un avión y llevaba el atuendo típico que alguien se arregla para salir de copas por la noche, tacones altisimos, minifalda cortisima y entubadisima, gafas de sol, dentro del edificio, pero sin ojeras ¡ Había salido de casa hacía unos minutos así!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
Al menos resulta curioso, o por lo menos a mi.........................................
¿Cuando fue la última vez que fumaste en un aeropuerto? no me refiero a la humillante sala de fumadores, sino a hacerlo tranquilamente. El primer cigarrito después de 7 horas de viaje era una de las grandes alegrías con las que ponía mi pie en la madre patria. A más inri, añadir que venía con el bolso lleno de cartones de Malboro LIght King Size del Duty Free, qué alegría más grande para el alma.
Como nunca tengo tiempo de hacer compras me encanta perderme en las tiendas del aeropuerto, tan anodinas ellas, pero ¿para qué buscar algo con personalidad si lo que en ellas siempre gusta? Además, hay cosas que en tu propia casa no te las comprarías ni a tiros, pero en el Duty Free tienen algo que seducen: Tabletas de Toblerone tamaño cordillera, umhh. Cartones de cigarrillos Vogue, botellas de Champagne Veuve Cliqot edición especial de navidad (lo mejor era comprarlas en enero, menuda ilusión el descorche sabiendo que las navidades era lo más tiempo iba a tardar en llegar de todo el año...) Lo que más gracia me hacen son los muñecos Lego. La verdad, vistos en una juguetería no les he visto nunca la gracia pero no se porqué en el aeropuerto dan hasta pena y por eso los compro, para que no se queden ahí solos.
Por cierto, en pocos días tengo que ir a La Habana ¿sabe alguien donde encontrar los mejores Habanos?